29 marzo 2021

Una tradición de antaño. El Jardín o el cuadro es el punto de reunión de los tlaltenanguenses. Los domingos y los días festivos caminar  al rededor de este en sentido opuesto hombres y mujeres, en tiempos pasados se escuchaban las notas musicales de la banda municipal.

 

Una costumbre que sorprende a quienes no son originarios de Tlaltenango y nos visitan en Semana Santa es el juego de los cocos de aceite en sus variantes de:

 

GALLITOS

Este  Juego consiste en tomar un coco de los más duros y chocarlo mano a mano con otro que el amigo  que acepta el reto ha seleccionado previamente, perdiendo el que se abre o se descarapele primero, una regla del juego es no golpear de punta.

 

PARES O NONES

Esta forma de jugar es la más común y la que ha perdurado hasta hoy: consiste en tomar  un puño con una mano o las dos un número predeterminado de cocos y preguntar a la persona elegida como contrincante ¿Pares o Nones? Si este acierta los cocos serán suyos si no  deberá entregar una cantidad de cocos igual a quien le preguntó.

Los cocos con los que se juega son traídos de la costa de Jalisco, Colima o Nayarit.

El juego se  traduce en coqueteo de las mujeres hacia los hombres y galantería de estos para con las damas pues entre chocar el gallito y hacer la clásica pregunta ¿Pares o nones? En una y otra vuelta se puede lograr como premio no solo un puñado de cocos sino una amena conversación entre hombres y mujeres que pudiera terminar inclusive en el altar.

Involucra este juego también a los niños que aprenden a calificar los cocos y seleccionar tanto el juego como a las personas con quien jugará.

Vueltas, cocos, pares, nones y lo que se promueve en torno a la convivencia familiar séa en el Jardín Principal o cualquier espacio nos conservará con este sabor provinciano que nos da una personalidad y carácter de gente noble, recia, ufana y leal con principios fundados en la familia tradicional.

 

ANÉCDOTA DE ESTA TRADICION.

Me lo contó don Roque González Toribio. Señor nacido en 1931. Cuenta que desde que  él era niño ya existía la tradición del juego de los coquitos, asegura por sus recuerdos que esta tradición viene de  varios años antes de 1930, cuántos?, no lo sabe. Al respecto de esta costumbre él me contó una anécdota que se hizo tradicional entre los señores José de Jesús Serrano “la mochila chica” y el señor Aurelio Acuña, aclaro esto porque el primero era hijo de la “mochila grande”.

Como cada año en la Semana Mayor: el jueves, viernes y sábado santos, en el jardín se llevaba a cabo la venta y juego de cocos de aceite, mismos que los comerciantes locales vendían estos tres días, dicho producto lo ofrecían en montoncitos puestos sobre una manta o costal sobre el piso, los había de 5, 10 y 20 centavos; cuenta don Roque que se acercaban los personajes antes mencionados a alguno de los puestecitos y comenzaban a jugar a “pares y nones” variando la cantidad, juntando varios de los montoncitos de cocos, obviamente con la pregunta obligada “pares o nones” aumentando y quitando a groso modo las cantidades de cocos, culminando siempre por ir aumentando poco a poco hasta llegar a comprar y jugar con todo el producto existente, haciendo un buen montón que por lo general no pasaba de medio costalito. Esto servía de diversión a curiosos y amigos que presenciaban y animaban el juego año tras año.

Al final el vendedor era el más beneficiado por su venta rápida y porque en ocasiones el ganador le regalaba los cocos jugados y entonces el hacía su reventa.

Se dice que este jugo también se practicaba en los municipios cercanos de Momax y Atolinga, siendo más popular y perdurando hasta nuestras fechas solamente en Tlaltenango..

 

Fuente de información: Revista Semana Santa en Tlaltenango 1998

Alicia Rodarte Contreras

Miguel  Ángel Casas Magallanes

Lucero García Acosta