“LA CHATA”

(Benefactora de los presos por más de 30 años)

 Noviembre 2 2020

Nació en la ciudad de Aguascalientes el 10 de junio de 1937, hija de Ignacio García de la Cadena Rincón y Raquel Muñoz Eudabe originarios de Tabasco, Zac., su familia consta de ocho hermanos, tres mujeres y cinco hombres.

Luz María García Muñoz mejor conocida como “La Chata Imamura” llegó a  Tlaltenango en marzo de 1958 recién casada con Roberto Makoto Imamura Romo con quien procreo diez hijos de los cuales le sobreviven ocho, su familia llegó aquí por invitación de los dentistas Imelda Imamura y Gabriel Salazar.

Desde entonces trabajó como dentista práctico ya que aprendió la profesión de su esposo, la cual practicó durante 35 años.

Junto con otras personas formó parte del grupo de bienhechores de los presos dirigido por María de Palo. Al morir María de Palo,  le heredó a la Chata esta responsabilidad que junto con María Eugenia Llamas llevaron por más de 10 años.

Viendo las necesidades que pasaban para cumplir con su misión, Ramoncita Romo y don Toño Acuña se integraron a esta agrupación y posteriormente otras personas hasta formar el  grupo actual: Conchita Ceballos, Socorro Acosta, Raquel Carillo, Herminia Gómez, Tita Serrano, Lola Mendoza, Roque Correa, Gelo Acuña.

A la llegada del Señor Cura Gabriel Medina Magallanes bautizo a este grupo con el nombre de “Pastoral Penitenciaria Benefactores de los Presos”.

Este grupo provee a los presos de comida, dinero para gastos  personales, doctor y medicinas;  materiales de trabajo y en ocasiones para trámites legales.

La Chata fue iniciadora del grupo de Arcoiris organizando el primer encuentro con sus compañeras: las hermanas  Briseño Bugarín,  Imelda Luna y Gloria Corvera; esto  en el tiempo del Señor Cura Rafael Pérez.

También formó parte del grupo de cursillistas  fundador del Asilo de ancianos, iniciadores de la venta de comida en el día de Santa Ana.

Actualmente visita enfermos, un día al mes pide cooperación para los presos y otro día para el asilo de ancianos, esto lo ha realizado durante varios años.

Su mayor satisfacción: son las oraciones que los presos ofrecen por ella y sus benefactores  (le emociona hasta las lágrimas recordar las cartas que los presos le enviaron a Ramoncita Romo  cuando ella estuvo enferma).

La Chata describe a Tlaltenango como un pueblo de gente hospitalaria, bondadosa y servicial porque  cuando ella llegó der su natal Aguascalientes, esto fue lo que la gente le brindó.

Su ideal es: “Vivir con sueños para mejorar nuestra vida con satisfacciones y fracasos”.